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Domingo 5º Cuaresma: "Ha llegado la hora"

21 Marzo 2021

Ha llegado la hora... Quizás nos estemos acostumbrando a encontrar la felicidad sin esfuerzo, sin trabajo, por la vía fácil. Cada vez son más los modelos que se nos presentan en los medios de comunicación que aprovechan un programa, un reality... para ser famoso. Pero seamos sinceros: dura un instante. 

Jesús nos enseña una realidad que puede ser dura, pero que es la más pura realidad: no puede haber resurrección sin pasar por la cruz, no puede haber vida sin antes morir, no puede haber fruto si la semilla no cae en tierra... Hace unos días también se aprobaba una ley sobre la muerte, sobre la eutanasia... ¿Qué estamos queriendo decir con esto? ¿Cómo podemos enseñar a morir, si aún no hemos aprendido a vivir? Todo por la vía fácil y sin esfuerzo...

Hoy te pido que mires al cielo, que mires al horizonte, que cierres tus ojos y que escuches esa Voz que viene de arriba que te está diciendo: Ha llegado la hora. Ha llegado tu hora: tu hora de caminar, de trabajar, de emprender, de esforzarte, de darlo todo, de no rendirte, de infundir ánimos, de echar una mano, de sacar lo mejor de ti mismo, de mostrar y compartir tus dones y talentos... de ser buena noticia para el mundo... de morir para vivir, de sembrarte para dar fruto... Aunque la vida esté llena de caídas y tropiezos, son parte del camino. Escucha esta voz y ponte manos a la obra: Ha llegado la hora...

 

Lectura del santo evangelio según Juan 12,20-23

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: "Señor, quisiéramos ver a Jesús." Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: "Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre." Entonces vino una voz del cielo: "Lo he glorificado y volveré a glorificarlo." La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: "Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí." Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.