Experiencia TAU - PEJ'22 en Santiago de Compostela
No podemos negarlo: ¡había ganas de "Experiencia TAU"! Y hemos regresado a lo grande: ¡PEJ'22 en Santiago de Compostela!
Y todo comenzó el 2 de agosto, aunque para algunos el día 1 ya estaban encaminándose para Madrid. Pero el 2 de agosto fue el punto de encuentro para los 70 jóvenes que íbamos a participar de esta gran experiencia, provenientes de Coruña, Vigo, Madrid, Valladolid, Cáceres, Badajoz, Sevilla y Córdoba. Aunque algún que otro joven iba con su diócesis y se unieron el sábado 6 en la Aldea franciscana que tuvimos en la capilla de la Orden Tercera.
Y aunque no pudimos bañarnos en la piscina debido a que nos faltó un Hurtado socorrista (desde aquí le "saludamos"), creo que ninguno de los jóvenes era capaz de imaginar lo que íbamos a vivir a partir de entonces. Y con este día tan importante para todos los franciscanos, pues celebramos el Perdón de Asís, iniciamos nuestra experiencia TAU'22, bajo el lema ¡Levántate!
Y sí, el día 3 fue duro. Casi 27 kilómetros separaban el convento franciscano de Herbón del convento franciscano de Santiago de Compostela. Pero ya lo sabíamos, el camino significaba la vida, cada uno iniciaba su andadura con su propia historia personal, unos entusiasmados, otros temerosos, otros lanzados, otros soñolientos, otros aventureros... (algunos fundaron la "cofradía de la queja"...). Pero lo importante es que, como en la vida, el camino no lo hacemos solos: lo hacemos con más compañeros de camino que con sus sueños, ilusiones y también con sus dificultades, hacen el camino más ameno y llevadero, mientras por los caminos sonaba de vez en cuando como un eco o una canción el famoso saludo de Paz y Bien.
Y llegamos a Santiago, donde los franciscanos de esta ciudad nos abrieron sus puertas para alojarnos durante estos días. Su casa se volvió también en nuestro hogar. Y llegamos y nos juntamos con los demás jóvenes provenientes de Europa. Casi unos 12000... casi "ná"... Y continuó la fiesta: encuentros, catequesis, talleres, conciertos... Las calles de Santiago se llenaron de juventud, de alegría, de música, de oración... y también se pintaron un poco más de color marrón, pero marrón franciscano. Allí también estábamos nosotros, al grito de "¡Franciscanos!" un fantástico coro de jóvenes respondían...
No quisiera alargar esta breve crónica, porque hablar de cada día me llevaría folios y folios para poder describir cada momento. Creo que todos coincidimos en que ha sido una experiencia que jamás creíamos que íbamos a vivirla con tanta intensidad. Desde aquí sólo podemos tener una palabra para todos los que habéis hecho posible esta nueva experiencia TAU, una experiencia que suponía un gran reto después de estos años de pandemia. Y esta palabra no puede ser otra que: ¡GRACIAS! Gracias a todos los jóvenes que habéis de nuevo puesto en evidencia que este mundo sigue hablando de Dios y que ese lenguaje lo sabéis hablar con vuestra alegría, vuestro entusiasmo, vuestra energía... Seguid viviendo desde el amor... Gracias a las hermanas franciscanas de los Sagrados Corazones que nuevamente nos acompañáis en esta aventura franciscana, a nuestros hermanos franciscanos de Cruz Blanca que este año también se han unido a esta experiencia; también a nuestras hermanas clarisas, tanto de Murcia como de Santiago, que nos han dado un testimonio de vida que quedará siempre marcado en el corazón de los jóvenes; gracias también a los hermanos franciscanos de Santiago que nos acogido con tanto cariño; y gracias a los frailes de los Equipos de PJV de Santiago y de la Inmaculada que una vez más unen alma, mente y corazón para que esta experiencia sea única e irrepetible.
Y como no podía ser de otra manera, desvelamos dónde será nuestra propia experiencia TAU (aunque no hay que ser muy "lince" para adivinarlo). Así que jóvenes, apuntadlo bien en vuestras agendas que la primera semana de agosto del 2023 nos vemos todos en la JMJ: ¡destino Lisboa! ¡Os esperamos!
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