ORACION ARCIPRESTAL JUVENIL EN TOLEDO
Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.
Movidos por el espíritu de Asís, fuimos y seguimos la oración arciprestal en san Juan de los Reyes. Estuvimos juntos para encontrarnos con el Señor en una Vigilia en la que la Palabra, lectores, cantos, ritmo, fraternidad, colaboración y edificación de la paz nos ayudaron a todos a orar con verdad en una asamblea diversa.
Queremos compartir con vosotros los regalos de la introducción de nuestro querido párroco Fray Víctor Manuel seguido del testimonio de Paula de Porciúncula:
Como dice ese escrito paleocristiano tan valioso y estimado del siglo I, la Didaché o Doctrina de los Doce Apóstoles, "los Santos nos recuerdan los versículos olvidados del evangelio" y Francisco de haces hoy nos recuerda uno de ellos.
El encuentro de Francisco de Asís con Cristo se forjó en el fuego de la crisis, en la precariedad de la enfermedad y en el fracaso de los sueños de juventud que le hicieron quedarse vacío, sin nada que decir, hueco, y en ese espacio Dios hizo resonar su Palabra para él ante el icono del Cristo de San Damián. La iniciativa de Dios convirtió el silencio una oración y la búsqueda en encuentro.
Desde ese encuentro orante con Dios encendido en su mirada, san Francisco supo renovar y perpetuar dicho encuentro en el encuentro con el leproso, con los hermanos, con toda criatura para llevar hasta ellos la ternura que él recibió de Cristo y el abrazo del Crucificado en sus propios brazos marcados, finalmente, con las llagas de Jesús. Por amor al Señor, por haber celebrado un encuentro primero con Él que ya nunca se interrumpió, San Francisco respetaba todo y a todos porque en cada ser sabía encontrar la Presencia providente del Dios sumamente amado. Esta es la experiencia religiosa que san Juan Pablo II propuso como el espíritu de Asís en 1986 y que desde entonces celebramos todos los años para que el Amor pueda ser amado por todos nosotros y por todos los creyentes en cada miembro de la humanidad.
Buenas tardes a todos, y gracias por venir. Me llamo Paula, tengo 18 años y soy una de los 7 jóvenes del grupo Porciúncula de la parroquia. La verdad es que yo llegué a este grupo por casualidad, porque mi hermano empezó la catequesis de comunión aquí y mi madre me dijo que debería probar. Yo, que siempre he sido muy echada para delante, decidí que por probar no perdía nada, así que me presenté un domingo en san Juan de los Reyes. Vine sin expectativas y sin saber que me iba a encontrar.
De todas formas, aunque lo hubiese intentado, no podría haber adivinado lo que encontré: una familia. Una familia diversa, heterogénea y apasionante. Y, sobre todo, una familia cuyo centro es Dios.
Aquí me he dado cuenta de que Él lo llena todo y lo puede todo. He sido consciente de que es Él el que nos levanta cuando caemos y nos inspira a seguir día a día, semana a semana, domingo a domingo. He sentido al Espíritu actuar en mi misma y en mis compañeros, he sentido la emoción de todos cuando Él está delante, en una Hora Santa o en las incontables Eucaristías en las que he participado.
Mi familia franciscana ha ido creciendo a medida que yo también crecía dentro de esta Iglesia. Han sido muchos años, muuuchos años, en los que he vivido y presenciado tantas cosas cosas aquí… comuniones, confirmaciones, eucaristías, convivencias, risas, llantos y millones de abrazos.
Ahora, mirando atrás, no soy capaz de imaginarme lo que habría sido mi vida si aquella pequeña niña no hubiera decidido sumarse a esa gran aventura que es el ser cristiana. Y le doy gracias a esa niña y a Dios, porque estoy segura que fue Él. ¿Quién si no?
Ahora ven y sígueme ¿Y a ti qué te falta para seguirle?
Seguimos avanzando juntos por este camino. Nos vemos en la próxima oración arciprestal juvenil de Toledo el viernes 26 de noviembre en san Juan de la Cruz a las 21:00 h.
{oziogallery 329}




