Pascua 2021 en Almendralejo (Porciúncula)

26 Abril 2021

Tras haber leído el testimonio de la Pascua en Almendralejo de nuestros jóvenes de san Damián, en esta ocasión podemos leer el testimonio de Mercedes, de Porciúncula, que nos cuenta desde su experiencia cómo ha sido el regalo de esta Pascua.

Para mí, ésta ha sido la Pascua de las oportunidades, de descubrir una nueva Pascua y con ello, un nuevo Almendralejo.

Ha sido una Pascua de unirnos al resto de nuestro pueblo en los Oficios, de ver caras conocidas en la Iglesia y algunas que no, pero pese a eso, sentirlos como hermanos, como compañeros de camino.

Quizás por eso ha sido una Pascua para vivirla con la familia cercana y para hacer aún más fraternidad con aquellos que llevan caminando a nuestro lado tantos años, aquellos que, pese a no poder acompañarnos a Estepa y otros sitios, nos guiaron hacía allí. Siempre les estaremos agradecidos a nuestros monitores.

Y no solo hemos vivido nuevas oportunidades en los Oficios, la Hora Santa, la Adoración de la Cruz y el desierto del Sábado Santo, han supuesto una razón más para agradecerles de todo corazón a las hermanitas, nos han vuelto a abrir su casa, el huerto para ser más concretos, y allí hemos encontrado un remanso de paz, un pedacito de todos esos sitios por los que hemos pasado en nuestras Pascuas condensados junto a ese estanque y esa cruz que nos han acompañado.

Éramos poquitas, pero aun así no faltaba nadie. Mientras orábamos sentíamos cómo aquellos que ya no están, los que no podían acompañarnos por otras causas y los que estaban viviendo lo mismo que nosotros a kilómetros de distancia estaban a nuestro lado.

Es que no podemos negar que esta Pascua hemos echado mucho de menos a algunas personas, que después de tantos años viendo los mismos rostros era raro el cambio, pero sabíamos que estaban allí. Y cómo estará con nosotros en la siguiente Pascua todo el cariño de aquellos que nos han acompañado en ésta.

Pero sin duda, para mí ha sido la Pascua de las miradas.

Ha sido la Pascua de descubrir que, como no podíamos abrazarnos, ni vernos sonreír... Dios se desparramaba por nuestros ojos para unirnos a los hermanos.

La Pascua de descubrir a Dios en cada mirada de los demás, esa mirada al comulgar, esa mirada al llegar y ver al resto, la mirada al despedirse, la mirada que vela en esa Hora Santa o la que mira a la Cruz vacía. Y me faltan miradas por contar.

Miradas que demostraban que, si los ojos son el espejo del alma, yo he tenido la suerte de rodearme de personas llenas de Él.

Miradas de amor a los demás, aún sin darnos cuenta.

Miradas de amor a Él.

Miradas que decían cosas y otras a las que no les hacían falta.

Miradas que sabían ser un abrazo y una sonrisa en la distancia.

Ha sido la Pascua de reconocer a Dios sin tener que irnos a ningún sitio, de reconocer a Dios en los de siempre, de reconocer en Dios a los de otros años, de ver en un pueblo a Dios y en la mirada del Cristo de San Damián una promesa de Salvación.

Para vivir esta Pascua solo nos ha hecho falta mirar.

Mercedes Morón