Pascua 2021: testimonio vocacional en Cristo de la Paz

23 Abril 2021

¡Qué no! ¡Que esto va para largo! ¡Que han sido mucho los regalos en este Triduo Pascual! En esta ocasión, os dejamos un testimonio vocacional desde la Parroquia Cristo de la Paz, en Madrid. Este año, al no poder tener una Pascua única todos los vocacionados de distintas partes de España, cada uno ha vivido este Triduo Pascual en la Parroquia o convento franciscano de su localidad. ¡Esperamos que os guste!

PAZ Y BIEN, QUERIDOS HERMANOS.

Mi nombre es Carlos Uriel, aspirante a ser hermano menor franciscano. Participo muchas veces en los sacramentos en la parroquia Cristo de la Paz de Madrid.

El Sábado santo estuve presente en el desierto y meditación en la parroquia. Este día, sábado, tras la muerte de Cristo, nos quedamos sin el hermano mayor, quedamos desorientados, quedamos desolados, reina el silencio. Tan solo el consuelo de nuestra madre, María, puede llenar el vacío que sentimos. Podemos meditar y reflexionar que todas las personas que lo recibieron con palmas el Domingo de ramos ya no estaban allí, que Judas le traiciona, que Pedro le niega, que muchos le abandonan y le dejan solo. Cuántas veces no le acompañamos, le abandonamos, le traicionamos, le negamos, y, a pesar de todo, Él sigue allí, llenándonos de su amor y misericordia para que sigamos.

Después de llevar a Jesús al sepulcro, María vive en soledad, acompañada de Juan. Podemos darnos cuenta que, a pesar de nuestros problemas y dificultades, de nuestras caídas, debemos vivir como María en silencio, soportando, a la espera, a los pies de la cruz. Jesús murió en la cruz para darnos vida y Vida eterna.

El sepulcro es el lugar donde quien entra no sale. Pero Jesús salió por cada uno de nosotros. Resucitó por nosotros, para llevar vida donde había muerte, para comenzar una nueva historia donde había sido clausurada, tapándola con una piedra. El que quito la roca de la entrada de la tumba puede remover las piedras que sellan el corazón del ser humano. Su luz iluminó la oscuridad del sepulcro, y hoy quiere llegar a los rincones más oscuros de la vida.

Queridos hermanos, aunque Dios haya sepultado la esperanza en nuestros corazones, no nos rindamos, DIOS es más grande. La oscuridad y la muerte no tienen la ultima palabra.

Ciertamente JESÚS no ha muerto, JESÚS está vivo y ha RESUCITADO y reina en nuestros CORAZONES.

Ánimo, con DIOS nada está perdido.

Carlos Uriel