Campamento Francesco 2018

El pasado martes 17 de Julio, el albergue diocesano “Cristo Rey” de Villanueva de Córdoba, se encontraba preparado para acoger a un grupo de niños y niñas procedentes de Martos, Estepa, Torredonjimeno y Porcuna, con ganas de vivir un año más la experiencia de un nuevo campamento franciscano.

Ya por la mañana, los distintos autocares que llevaban a los niños llegaron a Villanueva, y fue el momento para que los monitores repartieran las habitaciones y tuviesen las primeras relaciones con los acampados, sobre todo con los que eran novatos en esta aventura. Una vez roto el hielo, se realizó una dinámica de presentación basada en una corta obra de teatro resumiendo la vida de San Francisco y Santa Clara. Al terminar, se dio paso a la organización de los niños en grupos con sus respectivos monitores que serían con los que darían los diferentes temas durante todo el campamento. Cada grupo tuvo que ponerse un nombre que los representara y preparar algún acto, ya fuese una canción, un teatro… para la velada de presentación de esa misma noche.

Durante el almuerzo, nuestro coordinador explicó el cuadrante de tareas por grupos que habría que realizar a diario y procedió al sorteo del “amigo invisible”. Esto trata de cuidar a la persona que te ha tocado durante toda la semana, ya sea realizando regalos como tostadas por la mañana, escribiéndole alguna carta a través del buzón o simplemente intentando conocerla un poco más hablando con él/ella.
Aprovechamos aquí para dar gracias a Luisa, nuestra cocinera, que cada año viene a deleitarnos con la comida que cariñosamente nos prepara.

Ya por la tarde, se organizaron a los niños en grupos diferentes a los de los temas, para que realizaran los divertidos talleres que los monitores habían preparado para nuestro campamento: Chochochef, Pulseras, Periódico-radio, Paipay y Confesión. En este último taller los niños individualmente tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre su día a día y pedir perdón a Dios siendo guiados y aconsejados por Fr. Salvador Jiménez (quien nos estaría acompañando durante todo el campamento), tras ello tenían un rato en fraternidad cantando y disfrutando de los tan demandados juegos de lógica como el “pinto la luna”. Justo después, se procedió a dar el primer tema del campamento: LA POBREZA, donde los acampados aprendían qué era la pobreza espiritual debido al mundo materialista en el que vivimos. Cada tema contenía un gesto, y cada día ese gesto iría cambiando. Debido al nombre principal del campamento “Sembrando Vida”, cada uno de los niños, con un vasito de plástico, unas semillas y un poco de tierra plantó una pequeña maceta que durante el campamento iría siendo cuidada hasta germinar.

Como cada tarde, después de merendar, teníamos un tiempo para pasar un buen rato en la piscina evitando el calor y realizando entretenidos y típicos bailes. Y una vez hablado con los padres y habiéndoles resumido el intenso día que habían vivido, nos reunimos todos en la iglesia de Cristo Rey para celebrar la eucaristía junto con Fr. Salva.
Y no podíamos irnos a dormir sin tener un rato de oración en la capilla, para darle gracias al Señor por el día vivido y para que todo lo que quedaba de campamento lo viviésemos con la mismas ganas y felicidad.

Rápido pasó la noche y a las 09:00h sonaba la música, era la hora de levantar a nuestros acampados ¡comenzaba el segundo día!. Ya una vez desayunados, cada grupo realizó la tarea que le tocaba. Justo después, daríamos el tema, LA FORMACIÓN, donde los niños recapacitaron sobre si eran terreno fértil para que Dios pudiese sembrar en ellos, como hizo Francisco, que dejó que Dios sembrara en él, y así sembrar todas y cada una de las cosas aprendidas en este campamento cuando volviesen a sus casas. Para combatir el calor, cuando terminaron los temas nos dirigimos a la piscina a pasar un buen rato.

Durante la comida, se explicó el juego de “Los Fratichelli”, que consiste en que dentro de la casa andan sueltos 5 asesinos que se encargan de matar a aquellas personas que osan andar solas por el recinto, por ello todo el mundo debe ir acompañado. Ya por la tarde, los niños realizaron un nuevo taller diferente al del día anterior. Después de merendar, disfrutaron de una divertida gymkana donde junto a los monitores realizaron entretenidos juegos. Esa misma tarde comenzó el torneo de fútbol y de baloncesto, y a la misma vez las personas que decidieran no jugar se podían bañar y jugar en la piscina. La velada de por la noche se basó en el juego del Just dance, donde cada grupo, y seguidamente niños al azar, demostró sus dotes de baile con las canciones más sonadas durante el verano, siendo valorados por el riguroso jurado que se había elegido para el acto. Al fin del día, nos pusimos en manos del Señor a través de la oración y frente al Cristo de San Damián para dar gracias por todo lo vivido.

Comenzaba el tercer día de campamento, y tras desayunar y realizar todas las tareas por grupos convenientes, cada uno de los monitores dio con sus niños el tema de LA ORACIÓN, donde aprendieron a través de distintos textos un poco más sobre Clara de Asís. Por otro lado, en el gesto del día, cada uno de los niños regó los vasitos con tierra que prepararon el primer día.

Esa misma mañana, los monitores prepararon otra divertida gymkana, pero esta vez de agua, donde los niños disfrutaron a tope y vivieron momentos de compañerismo durante los juegos. Ya por la tarde, hubo un tiempo para la piscina y para el campeonato de fútbol y de baloncesto, que cada vez se ponía más interesante puesto que las finales se iban acercando y ya había equipos que estaban prácticamente eliminados. Una vez duchados, llamados a los padres y cenados, vieron una película sobre la vida de Santa Clara y San Francisco mientras que algunos monitores preparaban la ¡terrible noche del miedo!, donde los acampados más valientes fueron pasando por distintos puntos de la casa para ser sorprendidos.

A la mañana siguiente ya se notaba el cansancio debido a la intensidad con la que estábamos viviendo esos días, pero aún así cogimos el cuarto día de campamento con ganas. Ese día tocaba el tema de LA TEMPESTAD, en el que los niños recapacitaron sobre cuáles eran sus mayores dificultades diarias. En el gesto del tema, tenían que preparar pequeñas taus de goma eva para repartirlas a la gente del pueblo durante la salida nocturna. Como cada tarde, tuvieron lugar los talleres, merienda, piscina y campeonato de ambos deportes.

Justo después de cenar y hablar con los padres, nos organizamos por grupos y salimos a la plaza principal del pueblo de Villanueva para realizar los bailes que llevábamos practicando durante todo el campamento. Una vez de vuelta a casa, tuvimos la oración más larga de toda la semana, la adoración al Santísimo, un momento de recogimiento ante el Señor, donde brotaron muchos sentimientos que los acampados y monitores llevábamos en nuestro corazón.

El quinto día ya costaba despertarlos, pero aún así seguimos con ganas de vivir el último día completo que nos quedaba. El tema era la fraternidad, en el que los niños pensaban si trataban a todas las personas de igual forma y si se preocupaban por el bienestar y en la ayuda de todos. El gesto del tema consistía en utilizar posits, en los que cada uno de los niños escribía una cualidad positiva del resto de compañeros de grupo, y de esta manera darse cuenta de que tienen muchas más cualidades de las que ellos mismos piensan. Después del tema, los grupos prepararon un acto emotivo de despedida para aquellos niños que por edad éste sería su último campamento.

Por la tarde realizaron los últimos talleres del campamento, y justo después de merendar hubo un tiempo libre en el que lo dedicaron a preparar algún regalo bonito y especial para su amigo invisible con todo tipo de material para dárselo al día siguiente. A media tarde tuvieron lugar las finales tanto de fútbol como de baloncesto. Una vez conocidos a los ganadores de dichos torneos, se procedió al juicio del campamento, en el que una serie de acampados y monitores fueron juzgados por haber delatado, durante el juego de Fratichelli, quienes eran los “asesinos”, cuyo acto estaba completamente prohibido en las normas. Aquellos cuyos abogados no consiguieron convencer al jurado, fueron sentenciados.

Ya por la noche, tuvo el acto de despedida de aquellos niños que ya no podrían seguir viniendo de acampados, y los monitores fuimos sorprendidos ya que ellos mismos habían preparado un teatro imitándonos a cada uno de nosotros con nuestros gestos y frases más típicas.

El último día nos levantamos con un sabor agridulce. Felices por todos los momentos vividos, por todas las nuevas personas conocidas y por los lazos de unión que se habían forjado durante el campamento, pero por otra parte, tristes porque esta experiencia se acababa y había que esperar un año más para poder volver a vivir otra más. El último tema trataba sobre la misión, en el que los niños tenían que, al salir de aquí, gritar a los cuatro vientos sin avergonzarse que eran cristianos, franciscanos y todo ello sembrando esa semilla que los monitores junto al Señor habían intentado sembrar en ellos en todo el campamento.

A las 12 de la mañana nos dirigimos a la Parroquia de San Miguel Arcángel y celebramos la eucaristía junto a la gente del pueblo. Cuando volvimos, comimos y se entregaron tanto los diplomas a cada unos de los niños, monitores y coordinadores como el regalo del amigo invisible.

Eran las 17:00h y tocaba decir adiós a esta aventura inolvidable para todas las personas que tuvimos la suerte de vivirla, pero con la certeza de que con ayuda del Señor nos volveríamos a encontrar en el camino de la fe y del franciscanismo.

 

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