Crónica Campamento Villanueva de Córdoba

El pasado martes 11 de Julio, nos embarcamos en una nueva aventura la familia franciscana. ¡Esta vez éramos más! Más pequeños, más gente y de más sitios. 78 niños de Estepa, Lopera, Martos, Lucena y Porcuna, con sus respectivos monitores llenamos las mochilas de ganas e ilusión y nos plantamos en Villanueva de Córdoba. ¡Empezaba el campamento!

La película elegida de este año era Trolls, unos personajillos de colores, muy alegres. Que pasan su día a día cantando y dándose abrazos cada hora. Nos pareció muy acertada porque tienen muchos valores similares a los franciscanos.

El primer día, cuando recibimos a los niños y conseguimos organizarlos en sus habitaciones, hicimos una dinámica de presentación que consistió en presentarnos cada uno de los que estábamos allí.

Nos dividimos en 6 grupos, de acampados y monitores. Repartimos el amigo invisible y nos buscamos una habitación tranquila para comenzar con nuestro tema “la alegría”. Lo del amigo invisible se trata de cuidar a la persona que te ha tocado durante esos días, cuidarla con pequeños gestos como enviarles carta, rellenarle al vaso de agua, regalarle una tostada rica o simplemente pararte a conocerla. El último día nos damos unos regalitos.

Todas las tardes íbamos rotando por grupos en los distintos talleres que había: camisetas, pulseras, spinner y baile. También por grupos los niños se iban acercando al sacramento de la Reconciliación. Las monitoras de Lopera hicimos el taller de baile, cogimos dos canciones. Una de la película, que luego bailamos todos juntos el último día, y otra, la del lema de este año “ven a mí”.

Por la tarde tuvimos distintas actividades para combatir el calor, como piscina y juegos acuáticos. Nos preparamos para la cena y luego tuvimos la celebración de la Eucaristía para empezar poniéndonos en manos del Señor durante esos días.

El segundo día nos tocó el tema de “la valentía”, a través de textos bíblicos y de la vida de San Francisco abordamos el tema de la valentía desde nuestro estilo de vida, desde el compromiso que conlleva ser cristiano y poder decirlo libremente. Durante el día repetimos las mismas actividades del día anterior, variando los juegos de las tardes y las tareas. Hicimos una refrescante y divertida ginkana.

Teníamos un cuadrante de tareas e iba rotando por grupos, a cada grupo nos tocaba una cosa diferente, como poner la mesa, limpiar los baños, las zonas comunes, recoger el comedor, etc. Esa noche fue la noche del cine, vimos la película de Trolls para recordarla y para aquellos que aún no la habían visto. Después tuvimos una breve oración para darle las gracias a Dios por aquel día y a dormir (que eso nos resultó más difícil ya que los niños siguen teniendo la energía suficiente para charlar toda la noche).

El tercer día comenzaba como una oración y un video de motivación que nos adelantaba sobre qué iba a ir el tema, “la autoestima”. Después del desayuno y asearnos, cada grupo se fue con sus monitores para dar el tema. La estructura era la misma, con ayuda de la Biblia y de San Francisco y Santa Clara, abordamos el tema de la autoestima recalcando que “si no te amas ti mismo no puedes amar al prójimo”. Tema muy interesante e importante de tratar con niños para afrontar posibles conflictos.

Esa tarde comenzaron los campeonatos de fútbol y baloncesto compuestos los equipos por los acampados y monitores. Y los que no quisieron jugar disfrutaron de la piscina. Después de la cena tuvimos una velada, “just dance” que consistió en un combate de baile por equipos y divertidos premios.

Esa noche hicimos una oración más especial, con la exposición del Santísimo, oramos ante el Señor. El gesto de esa oración trataba sobre la autoestima, nos levantamos uno por uno y ante un espejo nos lavamos aquella parte de nuestro cuerpo que queríamos cambiar, nos purificamos. Comenzamos el día 4 algo cansados pero con la misma alegría del primer día, con una oración dábamos las gracias por otro día más juntos y un breve vídeo de la película nos ponía en situación, llegaba el tema de “la fraternidad”. Particularmente uno de mis favoritos, me gusta cuidar a mis hermanos. Y eso era lo que tenían que sentir los niños, que todos somos uno, que todos estamos ahí por la misma persona: San Francisco.

Y lo aprendido se vio puesto en práctica en el juicio que tuvimos por la tarde, en el que muchos compañeros defendieron a sus amigos para que no pringasen. Os pongo en situación, durante el campamento hay un juego llamado “Bergens “. Hay varios “asesinos” muertos por la casa y van matando a gente que a sola, pero también hay detectives porque los muertos no pueden decir quién los ha matado. El último día hay un juicio para los que se han chivado o han incumplido alguna de las reglas del juego, y a los culpables se les pringa. La tarde continuó con las finales de los campeonatos de fútbol y baloncesto y se les premió a los ganadores.

Después de la cena salimos a dar una vuelta por el pueblo. A la vuelta hicimos la oración de la noche y cuando los niños parecían dormidos, comenzó la noche del terror. Iban pasando por algunas habitaciones donde estábamos los monitores para asustarlos, no contábamos con que el tema de la valentía lo explicamos muy bien y apenas conseguimos asustarlos.

Llegaba el último día, la oración y el tema iban sobre “la misión”. Ahora les tocaba a ellos ponerse manos a la obra, ahora son ellos los que se encargan de dar a conocer a Cristo al estilo de San Francisco, de salir al mundo a gritar a los cuatro vientos que somos cristianos y franciscanos. Los motivamos con textos bíblicos y pasajes de la vida de San Francisco y una dinámica que fue presentada ante el altar en la Eucaristía de despedida.

Este día fue el más intenso, una vez desayunamos e hicimos las tareas, nos fuimos al salón de actos a repartirnos los regalos del amigo invisible y los diplomas y los recuerdos de este año. Fueron un troll para cada uno.

Después de comer fuimos a celebrar misa todos juntos, fue una misa muy bonita y especial, con unos cantos muy bonitos. Fue muy emotiva, con los sentimientos a flor de piel por aquellos niños que, por la edad, era su último campamento. Nos daban las gracias a los monitores por esos días y ese esfuerzo.

Como monitora he de decir que se aprende mucho de ellos. Intentaba sacar momentos de reflexión entre tanto movimiento y actividad para poder observarlos y escucharlos y era ahí donde de verdad podía ver a Dios. A veces parece que no haces nada, que no te están escuchando y no se están enterando pero no es así. Son como esponjas que absorben todo.

Son ellos los que te demuestran que tenemos que ser ALEGRES para conseguir esa VALENTIA que les caracterizan, que son capaces de subirte la AUTOESTIMA con pequeños gestos de FRATERNIDAD y que la MISIÓN es de todos y cada uno de nosotros.

Adriana Quero García 

OFS “Santa Ángela de la Cruz” Lopera (Jaén)