CRÓNICA PRE – CAMPAMENTO FRANCISCANO, 2017, VILLANUEVA DE CÓRDOBA

Ya era 9 de julio, y los monitores del campamento franciscano nos tocaba ponernos en marcha para empezar a preparar y prepararnos lo que después de dos días de retirada nos tocaría enfrentar.
Éramos monitores de varios sitios, unos de Martos, otras de Lopera, otras de Estepa, nuestras queridas cocineras, y cómo no, Fray Luis Enrique nuestro principal guía de campamento, junto a Carlos Mena de coordinador.

Desde muy temprano estábamos todos puestos en viaje, algunos en coche y otros en tren o autobús. A mí personalmente, siendo de Estepa, me tocó, junto con María Luque, hacer un tramo de viaje en tren y otro en coche, pues nos recogió Fray Luis Enrique en Córdoba.

El viaje fue entretenido, charlando de nuestro curso, de la vida, y además, personalmente me intrigaba una pregunta que, más tarde formulé a nuestro fraile, y era la siguiente “¿por qué nos toca estar dos días antes del campamento a los monitores si está todo casi organizado?”. Con lo de “todo casi organizado” me refiero a que ya años anteriores, pues este era mi sexto campamento como monitora franciscana, habíamos tenido que reunirnos unos días antes para prepararlo todo pues no estaba “finiquitado” pero, este año no era así. Cierto es que los cinco años anteriores no me había llegado a formular esa pregunta, quizás este año era el momento de hacerla, para que tuviese sentido. Pues así, con mi intriga, le comenté a Fray Luis la pregunta y me respondió: “Ana, no solo consiste en preparar el campamento, y tenerlo “fresquito” para cando lleguen los niños, que también es importante, pero, lo fundamental de estos dos días es prepararnos nosotros, los monitores, y guías de los pequeños (de 10-14 años) que vienen aquí, pues como hacía Jesús con sus discípulos, ya antes de evangelizar, se retiraba a un lugar tranquilo, bien solo o acompañado, para ser consciente de la tarea que tenía encomendada posteriormente”. Así con aquella respuesta, continuamos el viaje hacia Villanueva de Córdoba, entre charlas y risas.

A la llegada a Villanueva nos encontramos con nuestros compañeros, hacía ya varios meses que no nos veíamos, unos más que otros, desde la última reunión del curso. Esa mañana de domingo 9 de julio, tocaba recordar lo hecho durante el año. Empezamos con una oración y seguimos con un recorrido por los diferentes encuentros que habíamos tenido en los meses previos, tres para ser exactos, uno primero en Martos, donde se habló del lema de este año “Ven a mí” y se decidió el coordinador del campamento, un segundo encuentro en Lopera, donde se trató el tema de “el noviazgo desde una perspectiva cristiana”, además de tratar temas de campamento, y por último, un tercer encuentro, en Estepa, donde se trataron temas como el acompañamiento entre otros, junto con organización y trabajo para el campamento actual y próximo.

La mañana del 9 de julio terminó con un rato de preparación de campamento, organizando los talleres del mismo y nombrando a los personales de cada tarea durante esta larga semana, unos eran encargados de botiquín, otros de sala de materiales, etc. y así cada uno era importante en una tarea, al que todos deberíamos acudir en caso de necesitarla.
Ya la tarde fue un poco más tranquila, tras el almuerzo tuvimos un rato de descanso, pues el viaje sí que había sido un poco largo. Continuamos con la preparación del campamento, viendo algunos temas de las catequesis de las mañanas. Después tuvimos piscina y para finalizar la tarde y empezar nuestra retirada, rezamos vísperas y tuvimos la primera misa de muchas, el primer contacto con Dios, que es el que realmente nos guiaba e impulsaba a estar allí voluntariamente estos días. Durante el curso de la misa hubo momentos de agradecimientos, Fray Luis nos propuso agradecer por tres cosas buenas que nos había pasado, aquello fue tarea difícil pues poco preparado lo llevábamos, todos dimos las gracias por algo, yo concretamente, agradecí a Dios por esas personas que pone en nuestro camino y que no sueltan nuestra mano a pesar de nuestra cabezonería y que además lo hacen desinteresadamente, ¡qué emocionados estábamos todos! Al finalizar, nuestro fraile nos hizo entrega de una nueva Biblia, una para cada uno de nosotros, no un libro cualquiera.

El domingo llegaba a su fin, y después de un intenso día de inicio, para finalizar, salimos al pueblo donde se encontraba el centro donde nos alojábamos, para conocer un poco mejor aquel bonito lugar y poder compartir un rato de tiempo libre todos juntos. Salimos a cenar, echamos un paseo por las plazas del pueblo, y a la vuelta al centro tomamos un helado para combatir el calor de la noche. Una vez de nuevo en el centro, rezamos completas y mientras unos decidieron ir a dormir, otros nos quedamos jugando un rato en el patio, momento fundamental para estrechar lazos con los compañeros que llevábamos tanto tiempo sin ver.

Lunes 10 de julio, ya se acercaba el día de llegada de los niños, pero aun así todavía teníamos un largo día para continuar nuestro retiro y preparación de campamento. Después de levantarnos tuvimos un rato de oración, en el que rezamos laudes y pusimos el inicio del día en manos de Dios. Tras el desayuno y el aseo llegó uno de los momentos más importantes de aquellos dos días de retirada, la preparación espiritual. Ahora era el momento de reflexionar qué hacíamos allí, para qué nos había llamado Dios estar y cuál sería el motivo de nuestro camino junto a él. Fray Luis Enrique nos puso un video que expresaba el significado de la Biblia, y te mostraba y te reflexionada como ésta no es un libro cualquiera, que no se lee como cualquier otro género literario.
Tras ello nos propuso la reflexión de dos temas, basados en el Génesis, capítulo 12, “la vocación de Abraham”, y un segundo texto bíblico, de Mateo, capítulo 2 “los Magos de Oriente”. A partir de ellos nos hizo una serie de preguntas, algunas cómo “¿cómo te sientes?, ¿a qué lugares te pide el Señor que te retires?, ¿qué nos lleva a movernos de nuestra rutina?, ¿cuáles son tus inquietudes?, y ¿qué ofreces de ti? Todas estas preguntas las podíamos reflexionar a partir de los textos mencionados relacionándolas con nuestra vida personal. Así escrito todo parece muy fácil, pero te digo yo, que si no es tu momento de reflexión, por muchas vueltas que quieras darle al coco te das cuenta de que no es tu momento. Además de esos dos textos, Fray Luis nos ofreció unos folletos de cómo rezar con los sentidos o en ciertos momentos de la vida, además de pensar en todo lo que daríamos y esperábamos de los días posteriores de campamento con los pequeños. Tras esta introducción nos tocaba retirarnos a reflexionar. Cada uno fue a su habitación, y en silencio leímos los textos, a algunos se le pasó el tiempo rápido, a otros, no tanto. La reflexión era personal, pero era fundamental escribirla, pues a veces es difícil plasmar los sentimientos en papel, y es cuando te das cuenta de que realmente lo sientes, pues lo puedes expresar. A mí me costó muchísimo poder llegar al fondo de los textos bíblicos, mi reflexión fue sencilla pues, pienso que en ese momento no era el lugar ni el instante. Aun así, mi compañera de habitación, María tenía consigo uno de los folletos que nos ofreció Fray Luis, y este era referente al estrés y el cansancio, y cómo ello nos bloquea y nos impide disfrutar y hacer las cosas presentes, pues constantemente estás pensando en el futuro.

Tras una hora de reflexión personal llegó el momento de compartir lo sentido, cada uno expresó lo que había vivido en ese pequeño ratito. Yo, a pesar de leer concienzudamente los textos sugeridos pude sacarle poca “chicha” a ellos, pero, como ya comenté antes, reflexioné el folleto que me prestó María. Pues, en ese momento, y después de todo el curso estudiantil que traíamos a nuestras espaldas, para mí personalmente, me era difícil centrar mi atención, traía el estrés constante aún conmigo, y aquel texto me hizo reflexionar, pues traía un texto que decía así:

“Una vez preguntaron a un rabino por qué, a pesar de sus múltiples ocupaciones, era capaz de estar sereno, a lo que contestó:
- Cuando estoy de pie, estoy de pie; cuando ando, ando; cuando estoy sentado, estoy sentado; cuando como, como; cuando ando, ando...

En este punto sus interlocutores le cortaron diciendo:

- Eso también lo hacemos nosotros; pero aparte de eso, ¿qué más haces?

Y de nuevo dijo:

- Cuando estoy de pie, estoy de pie; cuando ando, ando; cuando estoy sentado, estoy sentado; cuando como, como; cuando ando, ando…

Y otra vez le dijo la gente:

- Eso mismo lo hacemos nosotros.

Pero él les dijo:

- No, cuando estáis sentados, ya estáis de pie; cuando estáis de pie, ya estáis corriendo; cuando corréis, ya estáis en la meta.”

Tras este texto y el texto bíblico de Mt 11, 28-30: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy
soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.” Pude darme cuenta de que mi estrés constante no me dejaba reflexionar y sentir el toque de Dios que tenía para mí. Quizás esta experiencia nos llega a todos en algún momento de nuestra vida, y ahora era el mío.

Después de compartir la reflexión, vimos un par de videos de los abrazos, uno desde el sentimiento de San Francisco y otro escrito por Risto Mejide, dos vídeos que nos hicieron darnos cuenta de lo importante y reparador que es un abrazo sincero.

Ya finalizada la mañana llegó la hora del almuerzo, y tras este el descanso. A las 4 de la tarde tocaba de nuevo seguir con la preparación de nuestro esperado campamento, ya aún más metidos en la gracia de Dios, pues nuestro retiro estaba empezando a dar sus frutos. La tarde transcurrió rápido, terminamos de ver los temas, talleres y tareas para el campamento, tuvimos un ratito de piscina y, por último, rezamos vísperas y celebramos la eucaristía. Llegada la hora de la cena tomamos pizzas, estuvimos charlando tranquilamente y después vimos la película de Trolls, en la que estaba basada nuestro campamento, para así tenerla más reciente y poder mencionarla a nuestros niños durante los temas y actividades.

Después de este largo lunes tocaba la hora de descansar, rezamos completas antes de dormir, y tras ello todos nos retiramos a dormir. Esa noche tocaba coger fuerzas, pues en pocas horas tendríamos el placer de recibir a un grupo numeroso, de unos 78 niños, a los que nos tocaba guiar en estos 5 días, y enseñar todo lo vivido durante el curso y en nuestro retiro pre-campamento.

Llegó la mañana del 11 de julio, martes, nos despertamos temprano, rezamos laudes para ponernos en manos de Dios, y después tuvimos el desayuno, tras este, y ya todos con las tareas encomendadas, nos pusimos manos a la obra para ultimar los detalles antes de que llegaran los niños y niñas llenos de energía.

A las 12 de la mañana, llegado el autobús cargado de pequeños, nos tocaba guiar a estos, enseñar lo aprendido, llenarnos de su energía y transmitirle la nuestra. El momento de evangelizar había llegado. 

Ana De La Cruz Castellano

Edad: 23 años

Catequista Franciscana, monitora durante 6 años, y acampada durante 2.

A 20 de julio de 2017.