Convivencia Vocacional en el Convento de la Purísima Concepción el Palancar.

El fin de semana del 10 al 13 Noviembre tuvo lugar la primera convivencia vocacional de los Hermanos Menores n el convento de la Purísima Concepción el Palancar, perteneciente al término municipal de Pedrosa de Acim (Cáceres)  a unos 20 km de la ciudad de Coria.

Se trata de un entorno amplio y agradable rodeado de naturaleza. Lugar que invita al recogimiento y a la contemplación del Creador.

La meteorología nos acompañó. Fueron uno días soleados, aunque con algo de humedad sobre todo con la caía del sol.

En la Convivencia participamos ocho jóvenes. Los cuales nos estamos planteando una vocación concreta. Una vocación a la vida consagrada al estilo de San Francisco de Asís.  Intentamos dar una respuesta al Señor en esa llamada que hemos sentido.

Durante la convivencia estuvimos acompañados por dos frailes franciscanos, una hermana Franciscana Alcantarina y dos Franciscanas Misioneras de María.

En el convento nos recibió la comunidad de hermanos que está formada por cinco frailes. Los cuales nos recibieron con gran alegría y con un gran espíritu fraterno.

La convivencia comenzó el viernes por la tarde con el rezo de vísperas y la Santa Misa, la celebración fue conjunta con la comunidad.

Después de la cena, nos reunimos todos en la casita, que se encuentra colindante al convento. Y allí nos reunimos alrededor de la lumbre. Llevamos a cabo una dinámica de presentación de la convivencia y de las personas. El tema de la convivencia era la Oración y la Oración en San Francisco.

La dinámica fue presentarnos y dar una pequeña pincelada del por qué estábamos allí. Nuestra inquietud vocacional.  Se resaltó la importancia del proyecto de felicidad que Dios tiene para cada uno de nosotros y como en ese proyecto juega un papel importantísimo la fidelidad. Teniendo a Jesucristo en el centro de nuestras vidas.

El Sábado 12 comenzó en presencia del Señor con el rezo del oficio divino, laudes y la Eucaristía, unidos a la fraternidad del Palancar. Después del tiempo de oración matutino tuvimos la primera parte del grueso de la convivencia. En ella se nos plateó el tema de la vocación, primero como vocación a la vida, la vocación cristiana como un don de Dios y por su gracia recibida en el bautismo, para concretar en una vocación concreta a la vida consagrada al estilo de San Francisco de Asís.

Se recalcó la importancia de una vida de oración, de diálogo con el Señor, alimentada con los Sacramentos y todo ello en unión a un acompañamiento espiritual o dirección. Para discernir mejor cuál es la voluntad de Dios, es decir, el proyecto de felicidad que Dios tiene para mí, vivido siempre desde la libertad y en busca de la Verdad.

Ese mismo día también se nos presentó la figura orante de San Francisco y como la oración fue determinante en su proceso de conversión, de crecimiento, maduración en el conocimiento del Señor y del proyecto que Él tenía reservado para Francisco.

Después de las claves dadas en ambas charlas, tuvimos tiempo personal de oración, para meditar por un lado en nuestra propia historia y por otro lado ponerse a la escucha del Señor y dejarse hacer por Él.

El día se terminó con una vigilia de oración presidida en todo momento por el Cristo de san Damián. Mediante textos de la vida de los escritos de San Francisco. Momento emotivo para contemplar la vida de oración que tuvo Francisco.

El domingo se puso fin a la convivencia con dos momentos a destacar. Uno donde se hizo una recopilación de los puntos fuertes en el camino de discernimiento vocacional. Destacando: la oración, la escucha y el estar atentos a lo que el Señor no va diciendo, la reflexión, la decisión – actuación y tener la ayuda del acompañante.

El otro momento fue la celebración de la Eucaristía con los vecinos del pueblo en la parroquia. Donde nos acogieron con gran cariño y nos aconsejaron a confiar plenamente en el Señor aún sabiendo que habrá momentos de dificultad. Ánimo.

El fin de semana fue un regalo y don de Dios, donde pude experimentar el gran amor que Dios Padre tiene por sus hijos. Tiempo de gracia.