Formación Inicial

1. Discernimiento vocacional.

La Iglesia utiliza la palabra discernimiento para el proceso de tomar decisiones a la luz del Evangelio. Cuando un hombre se cree movido por el Espíritu para buscar entrar en nuestra fraternidad, se le invita a pasar por un período de discernimiento.

2. Fraternidad de acogida vocacional.

Su misión consiste en vivir la vida religiosa franciscana en un ambiente de proyección y acogida vocacional que cuide y favorezca la oración litúrgica y personal, la fraternidad evangélica, la minoridad y el servicio a la Orden y a la Iglesia. En la FAV, sita en el convento de San Antonio en Ávila, reciben jóvenes con inquietudes vocacionales así como aquellos que desean pasar unos días con los frailes.

3. Postulantado.

Tras esa primera toma de contacto y la voluntad de la persona de seguir a Jesucristo según el estilo de Francisco de Asís, se le invita a convivir en una fraternidad de franciscanos. En ella participa de actividades tales como la oración, los momentos de recreación y también tiene una formación específica.

4. Noviciado.

Es este un tiempo privilegiado para el encuentro personal con Dios, con los hermanos y consigo mismo. Año de rupturas, en las que el postulante deja las tareas que le venían ocupando hasta entonces y se integra en la Casa de Noviciado en la que compaginará el trabajo con el estudio, la oración y el encuentro interpersonal.

5. Profesión temporal.

A la conclusión del noviciado, se emite la profesión temporal, esto es, el compromiso de la persona a vivir en pobreza, obediencia y castidad en el seno de una fraternidad por espacio de un año. El hermano que orienta su vida, según el consejo de sus superiores y educadores, hacia la vida sacerdotal, debe cursar unos estudios de teología.

Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción
Pastoral Juvenil Vocacional
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